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Santa Susanna es una villa con unos orígenes que se remontan al siglo XII, cuando el Valle de Alfata era poblado por agricultores que cultivaban los campos de viña y cereales. De la época medieval se conservan torres de vigía, la capilla de Santa Susanna o antiguas masías, algunas aún habitadas y, como el caso de Can Rosich, habilitada para el turismo rural. Todos los edificios, que son parte importante de nuestro patrimonio artístico-histórico, mantienen vivo el valor de la historia que guardan sus paredes.
Lugares emblemáticos de Santa Susanna
La torre de refugio de Can Ratés (el antiguo mas Poch) es cilíndrica y con almena de arqueaciones ciegas. Está adosada a la masía, junto al vértice de un ángulo creado para la galería porticada, la zona que antes era la de los establos y las estancies, en el piso superior. Esta disposición permite dejar en el centro un gran espacio libre donde se encontraba la era. La topografía permitió dar acceso al estanque en un nivel más inferior a través de las escaleras de este patio. Todo el conjunto con el estanque que ahora es una piscina y las habitaciones y antiguos establos son equipamientos municipales.
La torre del Mas Galter es de planta cilíndrica y está recortada por la parte alta. Está situada en la calle del Bou, al lado de la plaza Lola Anglada y del parque del Colomer. Actualmente es de la familia Pi.
La torre de Can Bonet d'Avall, de planta cuadrangular, seguramente, fue construida a finales del siglo XV. Con las reformas de mejora del año 1805 la rebozaron y la pintaron de color ocre además de modificar la parte más alta. Mirada ahora parece una torre de cuatro siglos posterior a su construcción; es similar a un edificio del XIX.
El Pla de la torre sigue el modelo cilíndrico, pero difiere de las otras en el diámetro -el de ésta es mayor- y en la situación: es la que queda situada más cerca del mar. Actualmente, en el interior están las dependencies de Renfe para la venta de los billetes de tren. Los andenes quedan al pie de la torre, hecho que ilustra perfectamente la fusión de modernidad y tradición que comentábamos. Además, la estación garantiza la conservación de esta histórica torre durante muchos más años y la hace totalmente visitable.
La torre Montagut, como la de Can Bonet, es de planta cuadrangular pero en el su caso no ha sido restaurada.
La iglesia parroquial de Santa Susanna es un edificio sencillo construido durante la posguerra con el esfuerzo de todos los vecinos, incluso con su trabajo personal y gratuito. Destacan las pinturas del presbiterio realizadas por Aurelio Crosiet, un discípulo de Josep Maria Sert, especialista en decorar grandes espacios pintando sobre una tela recubierta con una fina capa de oro. La pintura central es una alegoría a la Eucaristía: a la derecha está representado el martirio de Santa Susanna, mientras que la pintura de la izquierda es una visión fantástica de su llegada al cielo. La cúpula dibuja un cielo de nubes con un evangelista en cada rincón.
Afectada por la construcción de la autopista del Maresme, se tuvo que derrumbar para construirla nuevamente a unos metros de donde se alzaba la antigua. Ara está en la plaza de Llillota. Es de estructura moderna, pero conserva el encanto de estar situada en un paraje natural de gran belleza, idóneo para pasear y descansar. Precisamente aquí, es donde año tras año se sigue celebrando la comida de hermandad para la fiesta de San Isidro, el 15 de mayo, aunque se celebra el domingo siguiente.
La conocida capilla del Sant Crist es un pequeño oratorio situado en un cruce de caminos donde los viajeros se encomendaban al santo para proseguir con éxito su camino. Todavía hoy se pueden ver cirios encendidos, signo evidente de la devoción que se profesa. Concretamente, se encuentra en el camino del medio, envuelta de los campos de cultivo de la llanura de Santa Susanna.
La antigua capilla de Santa Susanna es la que dio nombre a la localidad. No es como la anterior una edificación exenta, sino que se encuentra adosada a otra edificación. Un escudo de piedra recuerda el de Can Ratés, cosa que significa que la masía y la capilla pertenecen a la misma familia. De hecho, la capilla se encuentra entre Can Ratés y Can Bonet, dos edificios históricos de Santa Susanna. La capilla ha sido restaurada por sus propietarios.
Otro edificio que destacamos es la ermita de la Mare de Déu de Gràcia que se encuentra dentro del término municipal de Santa Susanna, aunque pertenece a la parroquia de Pineda. Cercana a los dos municipios, tanto los habitantes de Santa Susanna como los de Pineda suelen llegar a ella caminando, ya sea para demostrar su devoción a la Virgen o para descubrir los lugares del itinerario por los bosques de la zona. Su nombre está muy vinculado al pueblo y para celebrarlo el esbart dansaire y la colla de gigantes bautizaron a la giganta con el nombre de Gracieta. De la misma manera, en recuerdo a la capilla de Sant Isidre y a la de Santa Susanna bautizaron con el nombre de Sidru y Susanna a los gigantes. Por otra parte, si en la parroquia de Santa Susanna se bautizaron las nuevas campanas de la iglesia con los nombres de Susanna y Maria Gràcia fue también para elegir dos referentes totalmente identificados con la localidad.
Su tranquilidad, el entorno atractivo y el agua fresca que mana lo convierten en un lugar ideal para pasear o bien para pasar toda una jornada. Es un área de recreo al aire libre que ofrece en la entrada una zona de pícnic y un terreno de acampada (previamente hay que pedir permiso al Ayuntamiento). De la Font del Boter brota agua fresca de una antigua mina.
Se trata de una gran zona verde donde se pueden pasar buenos momentos de relax. Cuenta con un espacio dedicado a los más pequeños, con mobiliario infantil y columpios.
Este antiguo molino de harina, que data de finales del siglo XVII y principios del XVIII, cogía agua de la riera de Santa Susanna. Del edificio original se conservan algunas paredes, como las de un acueducto, con dos arcos, que conducía el agua hasta el molino.